“Nadie que no trabaje en el relleno o en las empresas que llevan los residuos está autorizado a ingresar” al sector, afirmó, y también remarcó que “la última fumigación se realizó el 10 de marzo”, días antes de que el crucero recalara en el puerto local.
En declaraciones radiales Ferreyra dijo que “nos sorprendió la repercusión en medios nacionales y europeos planteando que estas personas realizaron un avistaje de aves en el relleno sanitario y que por tal motivo se podrían haber contagiado”.
En ese sentido, indicó que “especialistas en la materia plantearon que en Tierra del Fuego no se registra circulación autóctona de hantavirus y que en la ciudad no hay presencia del roedor que transmite ese virus”.
Por ello, “si hubiéramos tenido algún tipo de vector de contagio en todos estos años habríamos tenido alguna situación de contagio en el personal del relleno, o en los trabajadores y trabajadoras del sector privado que llevan residuos al lugar”.
“Desde lo ambiental no entendemos por qué se plantea lo del relleno ya que las fumigaciones están al día, el sector funciona en sus horarios habituales y nadie que no sea el personal está autorizado a ingresar, menos para realizar avistaje de aves”, apuntó. Y si bien “hemos detectado algunos turistas sacando fotos fuera del perímetro del relleno, no encontramos conexión fundada para establecer lo que se habló en distintos medios”.
En esa línea, no descartó que “pueda haber una intencionalidad externa de querer herir el destino turístico, lo cual no han logrado”.
Por otra parte, Ferreyra explicó que el relleno sanitario “cumple con todos los requisitos legales en materia ambiental que establece la normativa provincial”, como “la captación de líquidos lixiviados, un sistema de venteo de gases y la estructura de geomembrana”. Y concluyó: “No es un basural a cielo abierto que contamina; hay una configuración normativa establecida y se realizan auditorías anuales”.